El grupo The Bellrays, Punk & Soul energy, vive entre el blues y el punk y, actualmente, sus componentes tratan de encontrar de nuevo su camino tras la marcha del guitarrista titular, Tony Fate, el más punk de los miembros de la formación. Esta pérdida se deja ver especialmente en el descenso de la velocidad y fuerza de los temas respecto a sus anteriores trabajos, con una clara tendencia en su último álbum hacia el soul y el blues. Sin embargo, mantienen una gran baza a su favor, su vocalista, Lisa Kekaula, todo un prodigio, capaz de ser la voz más suave que jamás escuchaste y, en un segundo, áspera como una lija. No ocupan portadas ni los espacios radiofónicos más populares, pero tampoco lo necesitan.

Hard, Sweet and Sticky (2008) es el octavo trabajo de esta banda californiana. Once temas envueltos en una cuidada presentación de estética setentera. Paso a relatar algunas de mis impresiones después de escuchar este álbum más o menos detenidamente:
The Same Way abre el trabajo, es una pieza soul con mucha sensualidad, un tema demasiado convencional como para sorprender al oyente desde el inicio. A continuación nos presentan One Big Party, un puñetazo sobre la mesa y, probablemente, el mejor tema del disco. Infection es otra descarga de rhythm and blues ácido y distorsionado, con unos poderosos riffs de guitarra. Con otro de sus temas, Footprints on Water, nos llevan de viaje a los sonidos Motown, mientras que Blue Against the Sky es un tema más indiferente y prescindible. Psychotic Hate Man es el único corte del álbum donde muestran sus escondidas garras, los verdaderos The Bellrays. Termina el trabajo con Pinball City, tema que recuerda al antiguo sonido de la formación.
The Bellrays nos ofrecen un álbum con un claro descenso en su nivel de rabia y decibelios rock, si bien este retroceso se observó ya en el anterior disco, Have A Little Faith. Pese a esto, The Bellrays nos brindan una vez más una propuesta alejada de modas y tendencias; quizás le falte un poco de fuerza a este álbum pero, aún no ha terminado de sonar y sé que volveré a escucharlo.
Nota para futuros oyentes: la primera escucha deja mucho que desear, pero merece la pena esperar a la descarga de adrenalina de la segunda pista.
Fuentes: www.hipersonica.com – www.retromusica.com
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